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Introducción al uso de aceites esenciales

Un aceite esencial es la sustancia aromática que concentra todos los principios activos de una planta. Es una ofrenda sagrada que sólo la naturaleza puede darnos, ya que se origina en el metabolismo secundario de las plantas, y es segregado en partículas muy pequeñas, invisibles al ojo humano. 

Cuando frotamos por ejemplo las hojas de la hierbabuena o nos acercamos a una flor de lavanda, el aroma que percibimos no es otra cosa más que sus aceites esenciales. No los vemos pero allí están, sutiles y poderosos, como la Madre Tierra.

Las formas de obtenerlo pueden ser diversas, aunque las técnicas más populares son el prensado en frío y la extracción por destilación al vapor. Cada aceite posee una composición química específica que lo hace único y gracias a ella cada tipo de planta tiene un aroma exclusivo y un conjunto de propiedades medicinales que la caracterizan. 

Por estas cualidades, los aceites esenciales pueden ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida, aliviando malestares o promoviendo estados de armonía física, mental y emocional. Las funciones terapéuticas son vastas, entre las principales podemos identificar:

Antisépticos: tienen propiedades antimicrobianas, es decir que combaten o previenen la proliferación de ciertos microbios en tu cuerpo, evitando posibles infecciones causadas por bacterias, virus y hongos. El aceite de árbol de té es uno ejemplo dentro de este grupo y su consumo se ha extendido en el último tiempo.

Expectorantes: promueven la eliminación de secreciones bronquiales de nuestras vías respiratorias, aumentando su volumen y estimulando los mecanismos de expulsión. El de eucalipto, por ejemplo, es uno de los básicos para casos de congestión nasal. 

Regenerativos: ayudan a la renovación de las células, y por eso se utilizan especialmente en el cuidado y protección de la piel, mejorando su aspecto por el paso del tiempo y colaborando en la cicatrización de heridas. El aceite de rosa es uno de los más populares cuando buscamos este tipo de propiedades.

Antiinflamatorios y antirreumáticos: muchas plantas nos ofrecen una función antiinflamatoria y podemos acudir a sus aceites para aliviar molestias musculares, en articulaciones y en órganos internos. Uno de los aceites más utilizados con estos fines es el de romero.

Relajantes: pueden ayudarnos a introducirnos en un estado de calma y relajación. En algunos casos, colaboran con efectos sedantes que inducen al sueño o cooperan para un descanso de calidad. La manzanilla es uno de los grandes aliados para estas situaciones.

Ansiolíticos: algunos aceites pueden ayudarnos a disminuir los síntomas emocionales de la ansiedad, como el miedo excesivo, nerviosismo, tristeza o desesperación, sin producir sueño o estados sedativos. El aceite esencial de lavanda es de los más utilizados con este propósito.

Antidepresivos: contribuyen a sobrellevar emociones relacionadas con estados depresivos, como sentimientos de culpa, tristeza, falta de energía, problemas de concentración y memoria. Para estos casos podemos recurrir especialmente a algún aceite cítrico.

Si bien la humanidad ha utilizado los principios activos de las plantas desde sus orígenes, en la actualidad los aceites esenciales constituyen un aliado para la medicina moderna, ya que colaboran con sus bondades en los tratamientos disminuyendo la posibilidad de efectos secundarios. 

Pero para esto, hay algo que debes saber si eres nuevo en el mundo de la aromaterapia. Y es la importancia de acceder a aceites de calidad. Asegúrate de obtener aceites esenciales naturales, es decir, que sean extraídos directamente de la planta y no una imitación sintética de laboratorio.   

Los aceites esenciales puros son la alternativa natural a muchos de los productos sintéticos que ofrece el mercado y cada vez más gente los elige. Son ideales para aquellos que buscan respetar su cuerpo, manteniéndolo libre de tóxicos y sustancias artificiales. 

Cuando comenzamos a usar aceites esenciales, aprendemos a cuidarnos con consciencia, nos conectamos con el espíritu de las plantas y experimentamos el poder sagrado de la naturaleza en primera persona. ¿Y tú? ¿Qué esperas para unirte a este estilo de vida? Súmate. Es un viaje de ida. 

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